Nuestra Misión

La misión del Seminario Bíblico Hispano es preparar hombres y mujeres para los ministerios que propagan, enriquecen, profundizan, analizan, y desarrollan la fe en Dios a través de Jesucristo en medio del pueblo de Dios.

Educa hombres y mujeres que guiados por el poder del Espíritu Santo buscan la paz, la justicia, la misericordia y el amor de Dios para el mundo. Para lograr su misión, el Seminario ofrece programas de estudio de acuerdo a las necesidades de sus estudiantes y gobierna su vida institucional modelando lo que enseña.

Nuestra Visión

La vision del Seminario Bíblico Hispano es proveer la mejor educación teológica ministerial a las personas comprometidas y llamadas por Dios a cumplir la Gran Comisión de Jesucristo, en el poder del Espíritu en la iglesia y la comunidad.

Nuestro Esfuerzo

En la actualidad el Seminario continúa el reto de preparar creyentes, hombres y mujeres, que prediquen el mensaje de las Buenas Nuevas y que sean aptos para cosechar con gozo, fe, amor y valor el fruto de los campos que están listos para la siega.

Con ese propósito ofrece diferentes programas académicos diseñados para preparar al obrero de Jesucristo de acuerdo a su vocación y llamado.

Creemos que la educación cristiana es un factor imprescindible en el crecimiento y desarrollo de la vida espiritual de cada creyente. Enfocamos tres objetivos: el evangelismo, la edificación y la educación; hacemos hincapié en la conversión a Cristo, el conocimiento de las Sagradas Escrituras, la vida cristiana, la comunión entre los creyentes y el evangelismo.

Nuestro Reto

Nuestro reto gira en torno a la gran comunidad hispana que vive en los Estados Unidos. Sentimos la enorme responsabilidad de ser el instrumento que les lleve a conocer a Cristo Jesús como Salvador y Señor y quien es el único camino hacia Dios. Esta tarea no es de una persona o de una iglesia solamente, sino es labor de todas las iglesias en conjunto.

Por esta razón, necesitamos de más cristianos comprometidos que ayuden a llevar a cabo esta enorme tarea. Le animamos a que redoble sus esfuerzos y siga sirviendo al Señor Jesús a través de los programas de su iglesia local. Asimismo, le instamos a apoyarnos y enviar sus ofrendas para el mejor cumplimiento de nuestra misión, y finalmente le invitamos a que participe activamente en las reuniones regulares.